Hoy en día nuestro planeta Tierra muestra fuertes dolores menstruales, mal humor y alteraciones hormonales al efecto antropogenico del ser humano al cambio climático. Nuestro ego nos ha creado la ilusión de vivir separados de la naturaleza como si fuéramos la potencia dominante que puede explotar los recursos naturales indiscriminadamente. Tanto es así que en algunas partes del globo terráqueo la vida humana se ha tornado insostenible, generando migraciones forzadas a causa de la degradación ambiental de su hábitat.
Mientras en los países desarrollados existe una cultura ecológica y un uso sostenible de energías limpias, Perú es uno de los países más perjudicados por la contaminación generada de parte de los países industrializados; la región de la Oroya por ejemplo es todavía en la actualidad víctima de la radiación del plomo, resultante de la fundición de metales por parte de la empresa canadiense Doe Run. De forma correlativa, no es de extrañar que las generaciones actuales de bebes nazcan con malformaciones genéticas, en ese sentido un artículo del diario la República reporta que la ciudad de la Oroya es una de las ciudades más contaminadas del mundo junto a Chernobyl, donde el 90% de los niños que viven alrededor de la planta han sobrevivido con una concentración de Plomo en la sangre, tres veces más que el límite máximo permisible según informa la Organización Mundial de la Salud(La República:14 años más de contaminación ambiental le esperan a La Oroya) . A pesar que los gobiernos y las instituciones internacionales como la OMS exigen a las empresas cumplir con planes de adecuación ambiental a efectos de garantizar una calidad del aire limpia para la población, en la práctica, no se llevan a cabo o en plazos demasiado largos, porque la decisión está sujeta a la rentabilidad financiera y no a la protección del ecosistema. En tal sentido, en este contexto, la realidad es que nuestra sociedad capitalista antepone el confort personal antes que el bien-estar ambiental, por lo tanto debemos formularnos la siguiente pregunta:¿ qué pasa si los países emergentes (ejemplo China) cada vez tienen una clase media pujante, con renta ascendente y con deseos de tener en promedio dos autos? Pues que los peruanos del norte estamos expuestos a la excesiva radiación solar y a los rayos ultravioleta con un alto riesgo de contraer cáncer a la piel. Cada año son 1200 nuevos casos en Piura según estudios del Ministerio de Salud (El Tiempo:Radiación y excesiva exposición al sol incrementan casos de cáncer de piel); por tanto, si seguimos con la ambición de tener cuatro carros por familia como nuestro jefe acaudalado,se irá incrementando a la par los gases de efecto invernadero con la rápida degradación de la capa de ozono ecuatorial y con ello más casos de cáncer a la piel y desecamiento de los campos de cultivo, entre otras secuelas negativas al ecosistema. En definitiva, somos la especie animal más auto destructiva del planeta, aunque el señor Darwin nos catalogue como la más evolucionada de todas; porque mientras en Europa están regresando a los valores espirituales sustituyendo el auto por la bicicleta, en Perú la economía codiciosa nos jala para la degradación del ambiente.
